The best jokes in the world that make you smile

A todos nos gusta muchos contar chistes, sobre todo a los amigos, en el trabajo y en familia. Hay algunos también que repiten una y otra vez el mismo chiste porque les hace gracia, llegando incluso, los más imaginativos especialmente, a inventar sus chistes propios.

 

– ¿Papá, los marcianos son amigos o enemigos?
– ¿Por qué lo preguntas, hijo?
– Es que se están llevando a mi abuelita.
– ¡Pues entonces, son amigos!

Llega un viejo a la consulta del médico, y le dice:
– Doctor, vengo para que me baje el poder sexual.

Y el doctor le contesta:
– Señor, a sus años su poder sexual esta solo en su mente.
– Si, ya lo sé, ¡por eso quiero que me lo baje a su lugar, a donde debe de estar!

¿Cuál es el vino mas amargo? – Vino mi suegra.

El juez interroga a al testigo: – ¿Practica usted la prostitucion? – No, señor juez… la practiqué hace mucho tiempo, ahora la ejerzo.

Un pordiosero se acerca a una ancianita en la playa.
—Por favor, señora —suplica—, no he comido nada en 24 horas.
—Qué bien —dice la abuela—, así no tendrás que preocuparte por sufrir calambres si te metes a nadar.

Estaban dos locos planeando escaparse del manicomio y uno le dice al otro:
Ve a ver el tamaño de la pared, si es baja la saltamos y si es alta tendremos que buscar otra forma de salir.
Va el loco a ver la pared, vuelve. Y el otro loco le dice:
¿Qué pasó?
No vamos a poder escapar.
¿Por qué?
Porque no hay pared.

Un loco llega a la oficina del manicomio a quejarse:
– Buenas, vengo porque mi compañero de cuarto no me deja dormir.
– ¿Por qué?- le pregunta el secretario.
– Él tiene complejo de motocicleta.
– ¿Y qué es lo que le molesta? ¿El ruido que hace?
– No, lo que me molesta es el humo.

Dos locos iban en un autobús:
Uno le dice al otro:
-Que día mas bueno hace y que bien navega este barco.
Se tira por la ventana.
Le dice el otro:
-¿Que tal está el agua?.
Le contesta:
-Tírate por el otro lado, que aquí esta el muelle.

– Pues yo hago los cien metros en diez segundos.
– Sí, cariño. Y el amor lo haces en tres.

Un niño de 3 años se estaba mirando sus testículos mientras se bañaba. – Mamá! – preguntó -, Este es mi cerebro? – Todavía no

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